Este artículo apareció originalmente en el New York Times.

 

Como diseñadora de productos, Janet Lieberman a menudo encuentra fallas en dispositivos tecnológicos cotidianos. Esto era especialmente cierto con los vibradores, para los que pasaba horas buscando en Amazon.

“Siempre había comprado vibradores baratos y mi cajón de noche era un cementerio para ellos,” dijo la Sra. Lieberman, de 31 años, que vive en Brooklyn y estudió ingeniería mecánica en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. “Podías cambiar las pilas, pero igual dejaban de funcionar.”

Después de gastar mucho en un vibrador caro para el cumpleaños de un novio que además se descompuso rápido, tuvo un momento de revelación. “Me di cuenta de que había una necesidad de juguetes sexuales bien diseñados,” dijo. “No existe una marca realmente confiable y eso es lo que queremos ser.”

“En ese momento vivía en la casa de la piscina de mi abuela,” dijo la Sra. Fine, de 29 años. Acababa de graduarse en Columbia, donde obtuvo una maestría en psicología clínica “con enfoque en consejería matrimonial y terapia sexual,” explicó.

Después de docenas de prototipos, idearon su diseño: un vibrador con forma de huevo hecho de silicona de grado médico que se adhiere a la zona íntima de la mujer mediante dos alas. No solo se puede usar sin manos, sino que también está diseñado para no interferir con la intimidad de la pareja.

“Queríamos estimular a las mujeres con algo discreto para que pudieran mirar a los ojos de su pareja,” dijo la Sra. Fine.

Llamaron al dispositivo Eva y, tras recaudar $575,000 en Indiegogo en 2014, salieron al mercado a principios de 2015. Hasta la fecha, han vendido más de 65,000 unidades a $105 cada una.

Alexandra Fine, a la izquierda, y su socia comercial, Janet Lieberman, han vendido más de 65,000 vibradores Eva a $105 cada uno.CréditoDanny Ghitis para The New York Times

“Nuestra misión continua: diseñar juguetes sexuales bien elaborados, para intensificar la intimidad y para empoderar abiertamente las experiencias sexuales de la mujer,” dice el sitio web de la empresa. El mensaje se amplifica a través de la cuenta de Instagram de Dame, llena de publicaciones como un letrero de neón rosa que dice “Mi cuerpo, mi negocio.”

Las fundadoras también dominan el lenguaje. “Nuestra misión es cerrar la brecha del placer,” dijo la Sra. Fine durante una reciente visita a la oficina de la empresa en Greenpoint, Brooklyn. “Queremos combatir cualquier desigualdad entre los sexos, pero especialmente en lo que respecta a las prácticas sexuales. Queremos que las mujeres reclamen su placer sexual y lo hagan suyo.”

Kristina Monllos, reportera de Adweek que cubre innovación en marketing y tendencias de consumo, dijo que Eva y Thinx atraen a consumidores millennials que buscan productos éticos y socialmente responsables desarrollados para su generación.

“Los jóvenes de todo el espectro de género están creando marcas que reflejan y expresan sus propios ideales políticos,” dijo la Sra. Monllos. “Ahora estamos viendo esta versión millennial donde hay una estética muy estilizada junto con estos ideales feministas y a favor de las mujeres.”

La Sra. Lieberman y la Sra. Fine esperan que sus vibradores de diseño alegre ayuden a que los juguetes sexuales pierdan algunas de sus connotaciones más oscuras.

“Caemos en un espacio realmente extraño entre regalo de broma, pornografía, dispositivo médico, dispositivo de salud y bienestar y gadget tecnológico,” dijo la Sra. Lieberman. “Esperamos cambiar eso.”